Pasar en estas fechas por El Valle Del Jerte es asistir a la consagración de la primavera. El ritual efímero del nacimiento de la flor y la esperanzada metamorfósis del fruto permitido. Del blanco al rojo, de la vista al gusto. En poco tiempo este peregrinaje para contemplar la flor se convertirá en marcha triunfal de degustación. Impacientes esperamos.
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